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domingo, 5 de marzo de 2017

La esperanza que purifica a los hijos de Dios y la incompatibilidad de éstos con el pecado (1 Juan 2:28-3:10)

Domingo 5 de marzo, 2017: 1 Juan 2:28-3:10 (NIV/NVI parallel)
Repaso y Contexto
En 1:1-2:27 (espiral 1), Juan despliega una serie de pruebas morales (1:6-2:6), sociales (2:7-11) y doctrinales (2:15-27) para apoyar la garantía de salvación de los creyentes a los cuáles les está escribiendo. Ahora será a lo largo de 2:28-4:6 (espiral 2), cuando Juan expandirá y retomará estas mismas pruebas por segunda ocasión. Lo hará una tercera vez en 4:7-5:5 (espiral 3).

Durante el primer vistazo que Juan le da a las pruebas de carácter moral, aprendimos que los falsos maestros decían que estaban sin pecado, estando así ciegos al pecado e inclusive negando su existencia. Juan derrumba esta idea declarando la universalidad del pecado, incluso en el cristiano; negar que se tiene pecado es equivalente a mentir.

Idea principal: La evidencia primordial de ser hijo de Dios es una vida en santidad.

Reseña
En este segundo vistazo a las pruebas morales (2:28-3:10), veremos que otros falsos maestros estaban diciendo que el pecado realmente no importaba, haciéndolos indiferentes al pecado y negando su gravedad. Juan desacreditará también esta idea.

Esta vez, Juan asocia la prueba moral estrechamente con las "manifestaciones" o "apariciones" del Señor. Ambas venidas del Señor se usan para motivar al creyente hacia la santidad.

Además, Juan nos dará tres razones principales por las cuales el cristiano es incompatible con la práctica del pecado: por la naturaleza del pecado, por el origen del pecado y por quién el creyente es con respecto al Padre.

Hasta ahora, Juan se ha referido al cristiano como alguien que conoce a Dios (2: 3-4, 13, 14), alguien que está en Cristo (2: 5-6), que está en la luz (2: 9-10) y permanece en el Padre y en el Hijo (2:24, 27-28). Ahora, veremos que los cristianos son también hijos de Dios. Juan presentará este hecho y lo usará 7 veces en todo el pasaje (2:29, 3: 1, 3: 2, dos veces en 3: 9 y dos veces en 3:10).

Enfatizando la Idea Principal
Si Cristo vino para "quitar nuestros pecados" y "para destruir las obras del diablo", y si, al venir por segunda vez, "lo veremos a Él como es" y, en consecuencia, "seremos como Él ', ¿cómo podemos seguir viviendo en pecado? Hacerlo sería negar el propósito de Sus dos venidas. Si somos leales a lo que Él hizo en Su primera venida y estamos preparados para Su segunda venida, en Su sangre nos purificaremos a nosotros mismos, como Él es puro. Al hacerlo, tendremos evidencia del nuevo nacimiento que Dios nos ha dado.

Aplicación
  1. Antes de esta clase, ¿cuál era tu concepto de ser hijo de Dios? ¿Cambió? ¿Qué entiendes ahora por ser hijo de Dios?
  2. La mención del creyente siendo hijo de Dios, hace estallar a Juan en asombro. ¿De qué maneras tu adopción como hijo de Dios te afecta?
  3. ¿Qué cosas en tu vida hacen que te escondas de Cristo y estés avergonzado? ¿Cómo lograrías estar confiado y sin vergüenza alguna?
  4. ¿Con qué frecuencia piensas en la venida en gloria de Cristo y en la futura glorificación de los creyentes? ¿Cómo ser como Cristo en el futuro te anima en el presente?
  5. ¿Cuál era tu concepto de pecado antes de la clase? ¿Qué piensas del pecado y de su gravedad ahora?
  6. ¿Cuáles son algunas maneras en que el mundo trata de engañarnos con respecto a vivir una vida santa?
  7. Cristo vino a destruir las obras del diablo, ¿en qué formas el creyente es libre ahora?